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“Durante nuestro crucero por las islas croatas y Montenegro a bordo de la Belle de l’Adriatique pudimos visitar el puente de mando y charlar un rato con el capitán Mhio Domacin, croata y residente en los alrededores de Dubrovnik.

Domacin ejerció de capitán a principios del 2000 en algunos barcos de Pullmantur (R6 Blue Star y R5 Blue Dream) y de Royal Caribbean, antes de “regresar a casa, donde tengo a toda mi familia aquí, en Croacia y muy cerca de Dubrovnik, a unos 10 quilómetros”. El capitán reconoció que “ser el máximo responsable de un barco que recorre las islas que conozco a la perfección y saber que cada semana, cuando atracamos en Dubrovnik y el barco permanece 48 horas entre el desembarque de pasajeros y el embarque de nuevos clientes, es un privilegio. Sí, tengo suerte de ejercer mi profesión aquí. Puedo ver a mi familia más a menudo y conozco todos los rincones, todas las islas y todos los secretos de mi país. Los pasajeros también lo agradecen, creo yo”.

Sí, es evidente que, tras la experiencia a bordo de la Belle de l’Adriatique, los pasajeros hemos disfrutado de esos maravillosos rincones, poco habitados y poco conocidos para el turista “porque hasta hace muy poco eran lugares cerrados al turismo”.

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El capitán explicando el funcionamiento del barco

El capitán Domacin reconoce que navegar por aguas croatas es como hacerlo en una balsa de aceite, “son aguas tranquilas, en verano…” comentó. Pero… ¿qué ocurre cuando el viento se gira fuertemente? “si el mar se pone “duro” procuramos desviar el barco de trayectoria, procuramos que el mar no golpee violentamente contra el barco calibrando su velocidad con el mando” añadiendo que “el barco es bajito y no tiene balcones por lo que si el viento sopla fuerte tampoco se nota demasiado el golpe, las vibraciones provocadas por el viento y el agua contra el casco. Aunque el calado sea inferior a los 3 metros (2,4 concretamente), el barco responde bien ante estas condiciones más adversas aunque poco frecuentes”.

El puente de mando, donde el capitán Domacin y sus oficiales manejan la nave, es duplicado. O sea, existen dos sistemas de control idénticos en la misma sala de mando “por si alguno de los aparatos de un lado fallase, podemos restablecer el control del barco desde el otro mando”. ¿Sorprendente no? Pero además, el capitán nos desveló que, si por mucha casualidad –y mala suerte- fallasen ambos mandos “podemos también manejar el barco desde la sala de máquinas”.

Un servidor con el capitán Domacin

Un servidor con el capitán Domacin

No os contaremos algunas “lecciones” técnicas que nos explicó (funcionamiento de radar, “jostycks”, pulsadores, palancas de maniobras, etc.) para no aburriros, pero, sin duda, llevar un barco, ya sea de esta envergadura o superior, es toda una experiencia. Y si, como el capitán Domacin reconoce, puedes capitanear este barco en tu territorio, conocer los “entresijos” de las islas que conoces a la perfección y estar cerca de tu familia, mejor que mejor, por supuesto. Vimos, en algunas de las escalas del crucero, al capitán y al resto de oficiales tomando un aperitivo, amistosamente, con algunos responsables portuarios de los sitios que visitamos. En muchos casos, La Belle atraca en el mismo puerto, casi pudiéndolo  tocar con la mano antes de pisarlo. No cabe duda que es una forma idílica de conocer tan magníficos parajes y de disfrutarlos sin ninguna prisa.

Josep Piqué – Community Manager XYO Travel “

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