Hvar

Hvar

“Este martes prometía, y mucho. Alex, de CroisiEurope, nos habló maravillas de Hvar, de 11.500 habitantes y nuestra siguiente escala del crucero por las islas croatas. Y no le faltaba razón. Nos quedamos realmente sorprendidos por su encanto. Pero la mañana no podía comenzar mejor: el buque tenía previsto fondear a unas millas de la costa y los pasajeros debíamos bajar a Hvar en tender pero Nancy, la hotel manager de la Belle de l’Adriatique, anunció por megafonía que el capitán Mhio Domacin había tomado la decisión de atracar el barco en el pequeño puerto de esta bella localidad.

Eran las 9 de la mañana y paseamos relajadamente por la plaza principal de este pintoresco lugar, Trg Svetog Stjepana. Tras adentrarnos en sus estrechas y sombrías callejuelas, atravesar el pequeño mercado de frutas, hortalizas y pescado al aire libre y visitar la catedral de St. Etienne, bonita estructura construida en los siglos XVI y XVII, nos paramos a tomar un refresco en una de los principales terrazas del centro de este lugar. Regresamos al barco, que partía a las 12 del mediodía hacia otra pequeña villa, Vis pero el buque partió media hora más tarde debido al retraso de un pasajero despistado que se llevó la irónica ovación del resto de pasajeros y alguna que otra bronca de algún pasajero impaciente (cosas que ocurren cuando uno no cumple los horarios establecidos durante un crucero. Más vale ser previsor que un poco despistado…).

A las 14 horas, el barco atracaba en otro pequeño puerto, Vis, la isla dálmata más occidental de Croacia y que está ocupada por tan sólo 3.500 habitantes. Vis, según Alex, que además de ser el jefe de animación del crucero fue nuestra persona de confianza a bordo, no estaba abierta al turismo hasta hace unos 5 o 6 años. Vis es una de las islas menos conocidas para los turistas, que ahora empezamos a descubrirla. Pero no busquen fiesta, sino relax al 100%.  Sus paisajes, sus pequeñísimas y tranquilas calas de piedra blanca y sus grutas destacan por encima de todo en este lugar idílico que fue fundado en el año 390 a.C. bajo el nombre de Issa.

Vis, Croacia

Vis, Croacia

Tras permanecer unas 3 horas en Vis, el barco partía hacia otro pequeño país, Montenegro. La bellísima ciudad de Kotor nos esperaba a las 10 horas del día siguiente –miércoles- tras una navegación de unas dos horas por su imponente y espectacular bahía, digno de ver y fotografiar. Los montenegrinos nos comentaron que Kotor parece ser parte de un semiderrumbado cráter de un antiguo volcán, lo cuál explica que toda la ciudad está circundada por elevados acantilados. Kotor, habitada por poco menos de 1.500 habitantes, vive básicamente del turismo, que queda maravillado por su belleza y encanto. En Kotor, si no os habéis “aburrido” de ver tantas catedrales o iglesias, se puede visitar la catedral de St. Tryphon, edificada en el siglo IX. Si alguna vez visitáis Kotor, además de pasear por sus encantadoras calles, no dudéis en ascender por la empinada colina de Kotor hasta su fortaleza, que se eleva 320 metros del nivel del mar en un “plis-plas”. Sudas para llegar hasta arriba, el camino de piedras es algo duro y vertiginoso, pero las impresionantes vistas bien merecen un esfuerzo. A un ritmo normal, en 45 minutos llegas a la “cima” de esta fortaleza y el descenso dura aproximadamente unos 20-25 minutos pero, ¡con cuidado!, el camino en bajada es algo resbaladizo. Recomiendo ropa y calzado deportivo.

Vistas de Kotor desde la fortaleza (320 mts)

Vistas de Kotor desde la fortaleza (320 mts)

Kotor era nuestra última escala del crucero, un marco incomparable para terminar, la guinda de un pastel fabuloso y que aconsejo al 100%. Poder descubrir estos fascinantes lugares en profundidad, sin prisa, qué mejor forma de hacerlo llegando por mar, a bordo de uno de los barcos que mejor se adaptan a este tipo de itinerarios, la Belle de l’Adriatique de CroisiMer (la compañía marítima de CroisiEurope). En 2011 repetirá cruceros, otro éxito asegurado, y van ya 5 años consecutivos desde 2007. A bordo de este coqueto barco nos hemos sentido fenomenalmente tratados, como si estuviéramos en familia. Su afable tripulación, encabezados por su capitán, de origen croata, Mhio Domecin y por Alex Allanto, el tripulante francés que habla español, y que hace de todo; es jefe de animación pero él mismo coge el micro e informa a los pasajeros, él mismo carga con las maletas, él mismo atiende en recepción, él mismo hace de disc-jockey en el gran salón todas las noches, él mismo organiza los juegos en cubierta… Alex, ¡eres un crack! Gracias por tu atención, amabilidad y sonrisa durante este crucero.

La tripulación, un 10...

la tripulación, un 10!

No quiero olvidarme también de nuestro camarero en el restaurante, el simpático Alvin, de Tailandia. Siempre atento a nosotros, excelente su trabajo también. Y tampoco olvidarme de Rudolph, este chico húngaro que amenizaba los ratos de navegación tocando el piano e interpretando canciones, añadiendo más encanto al crucero. Ni de Nancy, la Hotel Manager, ni de Sandra, la jefa de excursiones que también hace un poco de todo. Este crucero ha sido como navegar en familia, rodeados de una tripulación que nadie es más, que trabajan en equipo y con mucha solidaridad. ¡Ha sido una experiencia 100% recomendable! No lo dudéis…

Podéis ver más fotos de mi experiencia de este crucero en nuestra página de facebook. Durante los próximos días me encantará compartir con vosotr@s mi charla con el capitán de la Belle de l’Adriatique, Mhio Domacin, y una breve descripción, con fotos, del barco en sí, que nos ha llevado a estos idílicos rincones de la costa dálmata.

Josep Piqué – Community Manager XYO Travel “

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